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Un año en Enciende la Luz

Ha pasado un año ya, desde que comenzamos la aventura de Enciende la Luz. ¡Cuantas cosas han ocurrido! Y como dice la canción de Presuntos Implicados “¡Ah! Como hemos cambiado”. Hoy quiero contaros qué motivó mi decisión, qué se ha cumplido, y qué está por venir.

La decisión

Cuando en junio del año pasado Juanma me propuso unirme a él y Pep, en una aventura dentro del mundo Agile, no era mi mejor momento. Profesionalmente llevaba tiempo con un sentimiento de atasco, de pérdida de control de lo que ocurría conmigo. 16 años en BBVA como externo a través de Atos primero y Entelgy después, son muchos años. Y pesan, incluso habiendo sido una buena experiencia a nivel general. En lo personal, hacía poco que mi novia había fallecido, y como bien me dijo hace poco mi amiga Maica era un zombie deambulando por BBVA.

A pesar de todo no fue fácil, y llamé a unas cuantas personas de confianza en busca de consejo, que para eso tenemos amigos ¿no? Y lo que finalmente me hizo lanzarme y dar el sí quiero, fue cuando releí mi respuesta a Juanma a su pregunta ¿Qué quieres?

Puedo decir que la mayor parte se está cumpliendo o va camino de cumplirse. A día de hoy, estoy convencido de haber tomado la que está siendo la mejor decisión de los últimos 15 años.

Nuestra “Casa”

Nos costó encontrarla, pero a medios finales de octubre encontramos nuestro centro de operaciones para la dominación mundial. Conocimos a Manuel de Livink Coworking, y desde el primer momento nos trató de puta madre. Nos puso todas las facilidades a su alcance, y nos encantó tanto que en 1 hora ya habíamos decido quedarnos. A él le tuvimos un poco más de tiempo con la incertidumbre.

También encontramos nuestra segunda sede en el Café del Rey. Buena comida, buena bebida, un trato estupendo y 2 santas que se están ganando el cielo con nosotros cada día. Natalia, Paola, no está pagado aguantarnos.

Nos sentimos en “casa”, y será una pena el día que tengamos que evolucionar y cambiar de sitio; pero este rincón en Príncipe Pío siempre será el lugar que vió nacer a Enciende la Luz, y convertirse un adolescente incontrolable.

¿Qué ha ocurrido?

Bueno, pues muchas cosas.

He dado formación, unas cuantas, y ha costado quitarme el susto de cuerpo. La primera vez que me vi sólo ante un grupo de 11 personas, lo hubiera cambiado por enfrentarme a un dragón con un mondadientes. Pero es súper divertido y gratificante, cuando ves a tus “alumnos” participar y disfrutar del curso. Reconozco que me encanta. Además las hemos inventado, reinventado, y vuelto reinventar tras cada sesión, a veces acertando y a veces no.

Pep y yo dimos una charla en la CAS 2017, En busca del tiempo perdido, sobre nuestra experiencia en la transformación a Agile y Scrum en BBVA. Y hace poco me atreví a proponer y realizar mi primera charla-debate en el AOS 2018, sobre el rol del Product Owner. Aún me tiemblan las piernas.

Me he atrevido(más bien obligado) a escribir artículos en LinkeIn, en nuestro blog, y a constestar a algunos “gurús” de agile en las redes sociales. Escribir sigue siendo estresante para mí, me consume mucha energía hasta que el texto queda exactamente perfecto como a mi gusta. Tengo que superar mi miedo a mostrar mi conocimiento y desconocimiento cuando escribo.

He mentorizado a otras personas para enseñarles a ser Product Owner, y ha sido muy duro en unos casos y muy satisfactorio en otros. Para ello he tenido que superar mis propios límites, miedos, e ideas preconcebidas sobre mí mismo. Me ha servido, sobre todo, para aprender lo suficiente para tomar consciencia de mi ignoracia en muchos temas: agile, scrum, transformación, relaciones, comunicación, negocios, seres humanos… y del largo camino que aún me queda por recorrer para llegar al nivel que me he impuesto. Es a la vez ilusionante y doloroso según vas aprendiendo y teniendo más conocimientos, ir descubriendo todo lo que te queda por aprender; y eso sin contar el ser consciente que aún hay cosas que no sabes que no las sabes.

He crecido como persona, y en consecuencia como profesional. He recuperado mi energía, mi alegría, mi capacidad de crear y inventar, y una ilusión que no tenía desde mi época de becario. Me he exprimido el cerebro y las reservas de energía, en más de una ocasión, hasta ser poco más que una ameba andante. Y como me ha gustado ¡joder! Esa sensación de ya está lo he dado todo, esto es lo mejor que tengo. Y al tiempo darte cuenta que has conseguido superarte.

He disfrutado de una verdadera libertad de horario, y he currado más que los últimos años ¡por voluntad propia! Cada día me levanto con ganas de ir a trabajar, pensando a ver que surge hoy, a ver que toca inventar, probar, aprender, o simplemente disfrutar de lo planeado.

Durante este año ha cambiado mi discurso, mi forma de comunicar, de escuchar, de recoger información, de enfrentarme a situaciones complicadas para mí. Aprendí PNL (Programación Neuro Lingüística), y cambiar lo que se dice cambiar mi vida, pues no; que haya cosas de mi visión y mi forma de enfrentarme a ellas que ahora sea diferente, pues si. Aunque igual si me ha marcado más de lo que creo, cuando Pep me ha dicho “Desde que has hecho ese curso tan mararavilloso…”. La frase que mejor resume el cambio producido en mí, se la repito de vez en cuando a Juanma: “Al David de hace 1 año y pico, le daría tirria escuchar a mi yo actual”. Joder, si hasta me está costando poner tacos *sigh*

Y sobre todo, he compartido todo esto y más con dos personas increíbles, buenos profesionales por sí solos, y que han alcanzado las cotas más altas de genialidad gracias a tenerme a su lado… Un segundo que me llaman por skype:

+ Hola Juanma. Si, dime… ¡Ah! Que me baje del pedestral y sea un poco más modesto. La verdad que no me apetece… Me estás cohartando… Ya… Si ya sé que lo hemos hablado, pero… Vale, vale, lo cambio… El día que sea el amo del mundo verás que risa te va a dar…

Perdonad, ya estoy de vuelta, retomo el post. He compartido todo esto y más con dos personas increíbles, que me han apoyado, ayudado y confiado en mi en todo momento. Por separado somos buenos, en conjunto somos la hostia en colores. Comenzamos siendo “socios”, nos hemos convertido en amigos, y a este paso con la ñoñería in crescendo un día de estos Pep me llama “hijo”. Por el camino, hemos aprendido, sobre todo Juanma y yo, la cruda realidad de los negocios. He perdido la cuenta de las veces que hemos comentado “Al final Pep tenía razón, pero no se lo digas”.  También hemos descubierto, para frustración de Juanma, que tengo un talento especial para convertir una presentación o propuesta con un estilo chulo y moderno, en un churro que te hace sangrar los ojos. Ha quedado demostrado, que un niño de 3 años tiene más sentido de la estética que yo.

He participado y descubierto las “entrañas” de la comunidad Agile en España. Hay muchas buenas personas, que realmente creen en lo que hacen, y en lo que propone agile. Otros no, y ahí lo dejo.

Desde luego que no todo es tan idílico. Hay cosas que no me han gustado o molestado o frustrado hasta límites insospechados; el que quiera saberlas que pague cañas…

El futuro

Y yo que cojones sé que va a pasar, la verdad. Seguiremos adelante fieles a nuestro estilo, esperamos unir a nuevas personas que compartan nuestra visión de las cosas, ganaremos experiencia, seguiremos probando pajas mentales, y sobre todo divirtiéndonos y disfrutando de cada momento. Y luego, pues ya se irán cubriendo etapas de nuestro plan iterativo e incremental, y a cada paso revisaremos que ha ocurrido y nos adaptaremos.

Se ha encendido mi luz interior, y así seguirá: ENCENDIDA 

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