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Sin personas no hay historias

Mi experiencia en la formación “User personas & User story mapping”.

Para mí, y creo que para muchos, ir a una formación de algo completamente nuevo, donde tienes la certeza de que eres la persona que menos sabe de temas asociados a lo que se verá en el curso, es un episodio para recordar; en mi caso, al principio, por la ansiedad que puede causarme y luego, por todo lo bueno que encuentro en el curso.

La llegada

Algo parecido es lo que vivo cuando voy a las formaciones abiertas que ofrece Enciende la luz. Al llegar, me siento como una ardilla, yendo a una fiesta de gatos (han sido los dos primeros animales que se me han ocurrido); pero luego, me doy cuenta que tenemos más cosas en común que las que pueden identificarse a simple vista. Creo que no es casualidad las grandes asociaciones que tiene el agilismo a lo que vengo haciendo desde hace unos cuantos años a nivel profesional, siendo Consultora de Desarrollo Organizacional; una forma resumida de decir lo que encuentro en común, sería: “poner en el centro a las personas”.

Utilizando User Personas

A los que nos ha tocado vender, de una forma u otra, que viéndonos en la inopia de no tener ni idea de cómo hacerlo bien, nos hemos lanzado a la aventura de formarnos en técnicas de venta para empezar a ver luces al final de este túnel llamado “sobrevive vendiendo tus servicios”, nos han incubado la idea de conocer de manera detallada y minuciosa a aquellos potenciales clientes de nuestra propuesta de valor. El caso es que no siempre somos conscientes de la trascendencia que esto tiene realmente en la configuración de productos o servicios; subestimamos la importancia de pensar como pensaría nuestro usuario/cliente, sentir lo que siente, soñar lo que sueña, esperar lo mismo que él o ella esperaría. Este ejercicio de abstracción y de cambio de posición perceptiva es muy potente, y así arrancamos el curso del pasado sábado, impartido por mi amigo David, uno de los pilares de Enciende la luz.

Aprendiendo User Story Mapping

Habiendo identificado a ese perfil que tanto nos interesa conocer, porque al final es el que va a utilizar lo que nosotros hacemos, como proveedores de un producto o servicio, nos adentramos en un magnífico ejercicio para determinar acciones concretas que ese usuario, en sus dos definiciones (Susana y Carmen), iba a llevar a cabo en el uso de ese producto/servicio ficticio, alrededor del cual nos estábamos moviendo. Luego, fuimos haciendo una selección, consciente y con focos varios de importancia, de acciones, agrupándolas por bloques y dándoles cabida en nuestro mapa, según las “mejoras” que se iban planteando y que harían que se lograra el objetivo establecido. Nos hizo exprimirnos el cerebro al máximo, equilibrando el aporte individual con el grupal, saliéndonos de nosotros e intentando meternos en la piel del usuario/cliente, desgranando lo máximo posible las tareas que se realizarían, para luego tener un universo mucho más rico y variado para elegir aquellas que realmente necesitábamos considerar, dentro de las nuevas versiones que se iban estableciendo.

Destacaría la simplicidad del ejercicio, y desde esa simplicidad, el gran logro de dejar sembrada en los participantes la sensación de que es posible y clave conocer de verdad a nuestro potencial usuario/cliente, y que el entendimiento detallado y ordenado de lo que va a ir haciendo, en todo su camino de uso, hará que lo que ofrezcamos cubra realmente las necesidades/ expectativas de aquel para el que desarrollamos nuestro trabajo. Y por todo esto el título del post, sin estas personas que usarán lo que hacemos, nuestra propuesta de valor, no hay historias que realmente nos guíen en la alineación de nuestro producto/ servicio.

Al acabar la sesión no manejaba los términos técnicos, pero luego reflexionando, era más relevante enterarme de verdad del “para qué” de la herramienta, de haberme impregnado del aprendizaje colectivo y del buen rollo colaborativo que había (el grupo que asistió era genial); ya habrá tiempo de poner etiquetas teóricas.

Gracias, una vez más, a Enciende la luz por su profesionalidad, cercanía y disposición, y por aportar tanto valor en cada interacción con vosotros. Así da gusto formarse.

 

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