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Organizaciones participativas y la descentralización en la toma de decisiones

En Enciende la Luz estamos viviendo un momento muy especial. A veces sin darnos cuenta, a veces dándonos cuenta, vivimos en el reto continuo de constituirnos y formarnos con todas las buenas prácticas que llevamos a nuestros clientes. Queremos y necesitamos ser coherentes, y por eso prestamos especial atención a no replicar internamente modelos que pertenecen al pasado en las empresas del presente y del futuro. Aunque nuestra mirada esté en este presente y en un ilusionante futuro, todos incorporamos un forjado que nos ata a lo que una vez fuimos. Ese es uno de nuestros principales retos hoy, y pasa por reinventar el modelo de participación en la creación de propuestas nuevas, de manejo de información y de toma de decisiones.

Escalar Agile

Por todos es conocido ya la gran cantidad de propuestas para “escalar” un esquema Agile. Propuestas fantásticas que, en su diversidad, proponen diferentes soluciones a situaciones que, en algún momento, tendremos que afrontar. Soluciones que atienden al dibujado de nuevos procesos, nuevos espacios de toma de decisiones, nuevos roles. En definitiva, una nueva manera de estar en el mundo. En términos generales son soluciones que apuestan por fomentar la colaboración y la suma de puntos de vista para tomar mejores decisiones. Son marcos colaborativos.

La gran dificultad que encontramos en la implantación de estos modelos (o de modelos personalizados inspirados en los generalistas) reside en la descentralización en la toma de decisiones. Desde los altos órganos de dirección (“Vamos a implantar Agile“) hasta un responsable de equipo (“Tenemos que implantar Agile“).

La conexión entre el hoy y el mañana

Este tipo de decisiones y la manera en que se toman atienden a algo muy natural en el inicio de un proceso de cambio: utilizar nuestras gafas de hoy para mirar al mañana. Es algo parecido a lo que pasa cuando tenemos dificultades para ver, incluso llevando ya gafas. Hay momentos en los que necesitamos una nueva corrección, y lo sabemos porque, con las gafas actuales, no somos capaces de ver con la claridad necesaria para que nuestro día a día transcurra en buenas condiciones. Con nuestras gafas actuales vemos borrosa la nueva realidad.

Estas gafas actuales están conformadas por nuestros hábitos, por nuestra manera de entender el mundo, por nuestros aprendizajes. Están ahí y las hemos ido forjando durante años. Son como son por todas esas cosas que nos han pasado hasta el día de hoy. Así, es normal mirar a un futuro diferente y verlo borroso, sin la claridad suficiente como para dar un paso adelante con confianza. Es cuando se activa nuestro sentido primario de supervivencia, un sentido conservador, natural, que sólo busca asegurar que mañana sigamos vivos.

Descentralización en la toma de decisiones

Escojamos el modelo ágil que escojamos, uno de los principios básicos que sustenta todos y cada uno de ellos es la descentralización en la toma de decisiones, ese gran reto. En un esquema organizacional tradicional la toma de decisiones está perfilada como una responsabilidad asociada a la posición que ocupa cada individuo en la organización en una única dimensión, la vertical. Sin embargo, parece que un pilar claro del éxito presente y futuro es a la incorporación de más visiones, ampliando esa manera de mirar desde una única dimensión a un espacio tridimensional. Y como somos incapaces de aunar en una única persona todas esas sensibilidades, se convierte en imprescindible incorporar nuevos actores a nuestros procesos de toma de decisiones. Nace, por tanto, un nuevo escenario que requiere de mejores decisiones, más rápidas y que partan de mayor diversidad de información.

Quizá, el siguiente gran reto sea identificar qué decisiones son delegables y cuáles no. Identificar en qué contexto es apropiado el uso de la inteligencia colectiva y en cuál es necesaria una toma de decisiones rápida y centralizada.

En cualquier caso, tan importante es saber delegar como entender qué información necesitan los demás para tomar buenas decisiones, y eso pasa por clarificar internamente qué información manejamos nosotros mismos para tomar según qué decisiones.

Organizaciones participativas

Gracias a @itortv y su artículo “Reflexión sobre la incómoda charla “The Root Cause Of Product Failure” de Marty Cagan” llegué a ver esa fantástica conferencia que ofreció Marty Cagan. De todas las ideas que Marty pone encima de la mesa hay una que me llama poderosamente la atención: “Para decidir sobre un producto tecnológico incorpora a la gente técnica; ellos saben mejor que nadie cuáles son los límites tecnológicos“. Bueno, no es literal pero sí recoge el espíritu. Lo que Marty Cagan viene a decir es que quien mejor sabe estirar los límites de lo posible es el especialista en su ámbito de conocimiento. ¿Quieres hacer algo que sobresalga? Pon a la gente adecuada a decidir.

Vivimos un tiempo en el que la tecnología está invadiendo nuestra vida cotidiana. Para un banco es esencial entender cómo opera un cliente desde la oficina, desde un cajero, desde el móvil o desde el teléfono. Incluso, en el caso de ING, desde un supermercado o una gasolinera. Las empresas tenemos el reto de diseñar journeys multicanal para nuestros clientes. Un desarrollador de soluciones móviles seguramente no sepa lo que se cuece en la oficina bancaria, al igual que el personal de la oficina desconocerá qué se puede hacer con un smartphone y la realidad aumentada. Pero, ¿y qué sabe de todo eso alguien que pasa el día en la sede general? ¿Qué sabe el ingeniero o el personal de oficina sobre lo que es posible presupuestariamente hablando? Todos estos perfiles tienen información muy valiosa, tienen un gran valor que aportar. Es momento de socializar la información disponible y hacerles partícipes de la toma de decisiones.

Llamamos Organizaciones Participativas a aquellas que han establecido mecanismos formales que fomenten la alta participación en la toma de decisiones y de asunción de responsabilidad. Puede ser un equipo de trabajo o una empresa entera. Lo importante aquí es el reconocimiento del poder que tiene el uso adecuado de la inteligencia colectiva.

Qué hay de esto en Enciende la Luz

La semana pasada un cliente nos decía lo siguiente: “Es muy agradable ver como ahora nosotros (un área de negocio) trabajamos con tecnología mirando hacia el mismo lugar, y no hacia intereses particulares. Nos hace ser y sentirnos más fuertes“. En Enciende la Luz llevamos lo que nosotros mismos somos a nuestros clientes. ¿Lo hacemos siempre bien? Claro que no. Lo que sí hacemos es tener presentes nuestros principios, y desde ahí construir nuestra práctica interna y, a continuación, nuestros servicios.

En nuestro caso, el diseño, puesta en marcha y revisión de servicios lo hacemos entre todos. El diseño incluye, por supuesto, análisis de costes y establecimiento de precios. Lo mismo ocurre con la captación de talento. Todos somos partícipes a la hora de decidir incorporar a alguien, y entre todos decidimos en qué condiciones. Alguien puede liderar ese paso, eso sí, pero liderar sin acaparar.

También incluimos aquí las propuestas que hacemos a clientes. Todos somos responsables de hacer propuestas de mucha calidad. Todos conocemos bien nuestras especialidades y, cuando confluyen en una propuesta, le damos una vuelta a las líneas generales para dejar las particulares a la individualidad. Decidimos dónde sumamos como grupo y dónde podemos dar rienda suelta a nuestra creatividad más íntima.

Así, reconocemos que este camino no es nada sencillo. De hecho, es muy exigente con nosotros mismos, no sólo por aprender a delegar y a compartir información relevante, sino por aprender también a asumir nuevas responsabilidades.

 

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