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Enciende la Luz: primer aniversario de su nueva vida

Sí, un año ya. Un año tal y como lo conoces. Un año desde que Enciende la Luz  dio un paso adelante. Cuando la gente me pregunta sobre el origen del nombre, recuerdo cuando a finales de 2015 empecé a buscar nombre para mi proyecto personal: “¿Qué siento que hago en mis clientes? ¿Con qué me gustaría que me identificaran?” son algunas de las preguntas que me hacía en ese momento. De repente, Enciende la Luz vino a mi cabeza. El motor que guía mi trabajo es ese, encender la luz allí donde hay posibilidades de iluminar más, conseguir que, si hay algo que pueda ser aún mejor, lo sea. No tiene que ver con iluminar a nadie en un sentido espiritual ni nada parecido, sino con buscar para otros las oportunidades que ellos mismos no son capaces de ver en ese momento.

La nueva vida de Enciende la Luz

Hoy escribo sobre el primer aniversario de la nueva vida de Enciende la Luz. Esa nueva vida arrancó el verano pasado, cuando aprovechando varios sucesos que ocurrían en paralelo, visualizamos un camino que se antojaba retador, estimulante, divertido. Al menos, así pensamos en ese momento que sería nuestra aventura.

Pep era mi cliente. Yo estaba desplegado en un área de BBVA con mis amigos de UST Global. Pep es ese tipo de persona que engancha. Tras su seriedad inicial aguarda un corazón gigante, un enorme sentido de cuidado por su gente, una de las personas más honradas que he conocido nunca. Y, sin duda, un grandísimo consejero. Tomando un café allá por marzo de 2015, le dije: “No sé aún cómo lo voy a hacer, pero cuando no estemos aquí quiero que trabajes conmigo.“. Tenía claro que Pep es una de esas personas que hay que tener cerca, sí o sí.

David era parte del equipo de Pep. Desde que le conozco ha destacado sobre los demás por varias cosas: su inteligencia, su mirada crítica (a veces demasiado), su inquietud por aprender, sus ganas de superarse cada día… Llegó el día en que le vi agotado, como quien sabe que internamente está cerrando una etapa pero no encuentra cómo abrir una nueva. En ese momento se cruzó un posible proyecto muy bonito en mi vida y pensé que sería una buena oportunidad de abrir esa nueva etapa de David, conmigo.

Y así arrancamos Pep, David y yo. Enciende la Luz dejaba de ser el alter ego de Juanma Gómez para convertirse en algo más grande… y muy muy complejo.

La marca personal y la definición de producto

Uno de los aprendizajes más costosos que hemos enfrentado ha sido la gestión de marca y la definición de producto. Cuando trabajaba yo sólo cuidaba de mi marca personal y de mi producto: yo. Yo mismo era mi producto. Con Enciende la Luz eso dejó de tener sentido. ¿Cómo iba a sumar el aporte de Pep, de David y de los demás? La entrada de nuevas personas lo cambiaba todo, desde la identidad hasta las posibilidades. Pero, ¿qué hacemos cuando nos llama un cliente y nos pide que vaya yo para estar con ellos todos los días? ¿Qué hacemos cuando hay que negociar un acuerdo y la otra parte está acostumbrada a mi estilo personal y no quiere otro? No porque sea mejor o peor, sino por la expectativa que se genera cada uno.

Hemos probado varias estrategias diferentes. Hemos creado productos nuevos y mejorado otros que yo traía con la suma de todos. No hemos dejado de revisar nuestra propuesta ni un sólo segundo. Empezamos con una propuesta de valor que, sobre el papel, pintaba muy bien, pero que no hemos sido capaces de llevar al mercado en buenas condiciones. Ahora somos mucho más efectivos: se conoce más nuestra marca (que, además, genera confianza) y creamos una oferta atractiva para el mercado. Aún así, no dejamos de innovar y probar nuevas soluciones.

A toro pasado y con lo que sé ahora, le prestaría más atención desde el principio.

Un máster muy caro

Cuando me preguntan qué ha significado este primer año para mí, lo tengo claro: un máster muy caro. Muy caro en lo económico, muy caro en lo emocional, muy caro en lo personal pero muy rentable también en todos esos ámbitos. Antes de iniciar este camino tuve que tomar una decisión importante. ¿Estaba dispuesto a dedicar todos nuestros ahorros asumiendo que podía perderlos? ¿Me sentía con capacidad y fuerzas suficientes como para luchar y sacar este proyecto adelante? ¿Podría hacerlo con un bebé de 4 meses en casa? Las respuestas fueron todas afirmativas, así que tiré hacia delante.

Durante este año he tenido que enfrentarme a desengaños, a descubrir nuevas limitaciones propias, a luchar por superarlas, a una primera despedida, a aceptar que, aunque haya química, puede que el momento actual no sea el momento para estar. He tenido que aprender a ser más flexible en ocasiones, más rígido en otras, a expresar mis pensamientos y sentimientos con más claridad.

Esta experiencia me ha enseñado lo que ningún máster en la universidad podría haberme enseñado: cómo funciona el mundo de los negocios más allá de los modelos teóricos, muy necesarios también, por cierto. Lo que sólo aprendes cuando emprendes es a lo difícil que es dormir cuando hay momentos en los que no sabes si tendrás proyectos el mes siguiente. Y no por ti mismo, sino por tu gente. “¿Qué pasa si no consigo nuevos proyectos? ¿En qué situación se queda el personal de Enciende la Luz? ¿Qué pasa con esas personas que han confiado en mí para sacar esto adelante? ¿Estoy tomando las decisiones correctas o la estoy cagando estrepitosamente?“.

Un año después

Nunca estás lo suficientemente preparado, como cuando tienes tu primer hijo. Hoy puedo decir que Enciende la Luz es una realidad. Somos una parte relevante en el ecosistema de la consultoría y el acompañamiento Agile en España. Se nos conoce, se habla de nosotros. Fruto de nuestro compromiso con la comunidad, este año patrocinamos AOS 2018, BAOS 2018, Agile Kids España, WTM Zaragoza 2018 y CAS 2018. Esto supone un esfuerzo muy muy grande para una empresa de nuestro calibre, pero es parte de nuestro ADN apoyar las iniciativas que surgen de la gente y que tienen un buen fin. Estamos muy contentos y orgullosos de poder hacerlo. Este año hemos optado por no llevar merchandising a la CAS y dedicar ese presupuesto a apoyar el WTM de Zaragoza, y lo hacemos felices, con el corazón.

Hoy podemos hablar de las empresas que en este último año han confiado en nosotros, como DIA, Tinsa, Amaris, UST Global, Payvision, Toyota, Seres, Reinicia, Albenture… seguimos trabajando duro para llevarles nuestra mejor versión, la que les hace recomendarnos a sus propios clientes y proveedores. Este año esperamos arrancar un proyecto internacional muy bonito y alguna otra sorpresa más que iremos desvelando.

Qué le contaré a mi hijo

Cuando Óliver encuentre su momento para emprender (lo llevamos en la sangre), rescataré estos titulares:

Finánciate tú mismo

Desde pequeño mis padres siempre me han animado a que viva en función de mis posibilidades. “Compra lo que puedas comprar con el dinero que tienes, hijo” me decían cuando estaba buscando mi primer portátil. Y así lo he hecho casi siempre. Con Enciende la Luz la máxima ha sido siempre esa, montar un modelo de negocio sostenible sin financiación externa y, en caso de necesitarla, que sea puntualmente y para superar un bache. También me recomendaron hacerlo cuando tuviera capital suficiente como para aguantar un año sin facturar. Hice caso a la primera pero no a la segunda. Un año después las veo igual de importantes. El primer año es de construcción. Tener resuelto el aspecto financiero te permite estar centrado en lo que necesita tu empresa para sobrevivir: una buena propuesta de valor, un buen plan de negocio y un buen equipo.

Propuesta de valor, plan de negocio y equipo

Tres pilares que considero claves antes de emprender. Qué vas a ofrecer, cómo lo va a absorber el mercado, cómo esperas hacerlo sostenible en el medio y largo plazo y con quién cuentas para llevarlo a cabo. Querer llevar a buen puerto un buen plan de negocio sin un buen equipo a tu lado es una locura. Un buen equipo sin todo lo demás se desmorona en cuanto se acaban los fondos propios. Creo que no es necesario tenerlo todo controlado. Emprender es asumir mucho riesgo. Pero es más fácil si tienes unas líneas maestras que te ayuden a tomar decisiones mejores y bien alineadas, con sentido.

Hasta dónde estás dispuesto a llegar

En este camino hay que tomar muchas decisiones, por supuesto también en el ámbito de lo personal. ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar? ¿A qué estás dispuesto a renunciar? Creo que en esto de emprender no hay camino fácil para la gente normal, como tú y como yo. Los sacrificios son muchos. Antes de pasarte y cruzar una línea de no retorno, clarifica cuáles son esas líneas.

Cuida a tus amigos, sé fiel y generoso

Enciende la Luz no sería una realidad hoy si no fuera por la cantidad de amigos que tenemos. Ellos son clave en nuestro recorrido. Reconocerlo es justo y necesario. Ningún ser humano es nada sin su gente, sin esas otras almas que te hacen ser quien eres, esas personas que están ahí para sujetarte cuando te caes, para celebrar cuando hay algo importante que celebrar. Cuando hemos necesitado a nuestros amigos, los de verdad ahí han estado. Otros han desaparecido y de otros prefiero no hablar. Pero si hay algo que les caracteriza a todos ellos es que han sido y son grandes maestros para nosotros. Somos lo que somos gracias a todos ellos. Les debemos nuestra máxima generosidad. Y así, esperamos seguir orbitando en un futuro cercano.

Para 2019

¿Nos acompañas en este viaje? Hemos reservado algunos sitios para ti.

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