Hecho por colegas para colegas

La CAS, ese maravilloso evento creado para cumplir con dos objetivos básicos:

  • Compartir, ampliar y expandir el conocimiento y experiencia que vamos adquiriendo en el mundo Agile.
  • Dar la oportunidad a las comunidades locales para organizar un evento nacional, vivir una experiencia única y conseguir un poco más de visibilidad.

La CAS está organizada por voluntarios, personas que entregan su tiempo (muchísimo) y todo su buen hacer con la ilusión de brindarnos a los asistentes una buena experiencia. Hablamos de personas que tienen sus obligaciones principales y que, con su tiempo de ocio, organizan una conferencia para 800 personas.

La CAS cuenta con el soporte de Agile Spain, una organización que vive gracias a más voluntarios. Sus miembros son personas que, además de atender sus obligaciones principales, utilizan su tiempo de ocio a garantizar que la asociación funciona.

Ambos colectivos de voluntarios nos regalan su dedicación. Ninguno gana nada por el trabajo impagable que realizan. Tan sólo, la satisfacción de ver que las cosas siguen funcionando. Esto sólo es digno de admiración y profundo agradecimiento.

Tanto Agile Spain como la CAS comparten el espíritu con el que nacieron: algo hecho por colegas para el resto de colegas. Y ambas sufren de lo mismo: se enfrentan a una madurez que requiere dar un siguiente salto. La CAS ya no es esa conferencia en la que nos juntamos 200 amigos para compartir nuestros avances. La CAS ahora es LA REFERENCIA en agilismo en España. Es un evento que es capaz de traer a grandes referentes internacionales de la escena Agile, que este año ha optado a congregar a 1.000 personas durante dos días, un evento que trae a personas de muchas diferentes perspectivas de las empresas. Creo que no me equivoco cuando afirmo que todos los asistentes queremos contar con personas de todos los estratos de las empresas, un esquema que enriquece a todas las partes.

Agile Spain, por su parte, da soporte a dos eventos nacionales (AOS y CAS) que son, año a año, más grandes y ambiciosos. Además, entre sus objetivos está dar soporte a otros eventos locales. Todo esto sin olvidar la cantidad enorme de trabajo que lleva la asociación sólo para cumplir sus obligaciones legales y seguir existiendo: labores administrativas, diseñar nuevas iniciativas, gestión de socios…

Ser algo sin ser del todo nada

He sido miembro de la junta directiva de Agile Spain, he sido parte de la organización de la CAS 2012, llevo 4 años siendo un motor de BAOS, y esta experiencia me permite afirmar sin ningún tipo de rubor que tanto la CAS como Agile Spain necesitan dar un gran paso adelante: decidir qué quieren ser. En mi humilde opinión, ambos casos se encuentran como una barca entre dos aguas. Como ese adolescente que sabe que algo está cambiando, que ya no todo gira alrededor de la conservación de su grupo de amigos y que se enfrenta, con los cimientos que ya ha construido, a levantar piedra a piedra el resto de su vida, con otras ilusiones, otras aspiraciones y otras preocupaciones. Ese post-adolescente que no es ya un adolescente ni es tampoco un adulto, o al menos no se siente plenamente reflejado en ninguno de esos espejos.

Tanto Agile Spain como sus eventos más relevantes se enfrentan a un nivel de exigencia por parte de la comunidad Agile que creo es imposible satisfacer con el esquema de funcionamiento e identidad actual. Seguramente no hay que elegir si profesionalizarse o no, sino qué necesita ser profesionalizado y qué puede mantener esa esencia primigenia, como ese lado más divertido, desenfadado y espontáneo que todos tenemos.

La profesionalización

Agile Spain, AOS y CAS son un ejemplo de lo que yo profesionalizaría. El AOS y la CAS pueden aprovecharse de la experiencia y el conocimiento que se adquiere año tras año para hacer eventos más sólidos, que mantengan todos sus aciertos y resuelvan algunas de sus flaquezas. Una Agile Spain con personas dedicadas a cuidar de la asociación nos permitiría contar con una asociación más fuerte, que dedique su ingenio a desarrollar nuevas posibilidades de impulso a las iniciativas comunitarias, que quite del foco a su junta directiva de aprender cómo se gestiona una asociación y les permita sacar adelante sus contenidos, sus propuestas. Pienso en una asociación que promueva activamente los eventos locales, que haga sencillo “emprender” a aquellas personas que quieran montar eventos más pequeños. Una asociación que, en resumen, mantenga y potencie ese espíritu inicial con el que nació. Una asociación muy viva, que ilusioneque haga disfrutar a su junta y que se constituya como un claro elemento de transformación.

Para la CAS 2019

Desde hace años vengo observando cómo cada vez más gente valora, por encima de los contenidos de la CAS, tener un rato para reencontrarse con amigos, hacer nuevos contactos y encontrar nuevos aliados y colaboradores. Cada vez esta situación es más patente y observable. Es un reclamo de muchas de las personas que llevamos más tiempo asistiendo fielmente a la CAS. Tras conversar con una buena parte de los asistentes este año, todos hemos coincidido en lo bien que habría venido contar con espacios formales para networketear. No hablo de un espacio improvisado en el suelo o una cafetería, sino lugares bien preparados para conversar, donde descubrir a otras personas y empresas, donde poder realizar alguna entrevista de trabajo, y así con otros muchos ejemplos. Las próximas ediciones de la CAS tienen muy fácil meter un subidón de nivel y atender una necesidad latente. El contenido de conferencias está muy bien, pero en opinión de algunos de nosotros está desproporcionado: encontramos tanto contenido que lo realmente bueno queda oculto entre lo menos bueno y, sin embargo, apenas hay lugar para disfrutar del pasilleo.

Desde estas líneas invito a la organización de la CAS 2019 a que le dé una vuelta a este tema. Para no dejarlo en una mera invitación, me pongo a su disposición para trabajar en ideas que supongan un nuevo arranque.